Si bien es cierto que ha habido una campaña de desinformación respecto a la carne en general, uno de los tipos de carne más afectados y señalados por tener sustancias y grasas nocivas para el ser humano es la carne de cerdo. Esto no puede estar más lejos de la realidad. La carne es un alimento que debe estar presente siempre en nuestra dieta cotidiana debido a que es la principal fuente de proteína. La carne de cerdo en específico se le atribuye contener grasas nocivas que ponen en riesgo nuestra salud, sin embargo, se debe tomar en cuenta que es muy variada, y (como en cualquier otro animal) depende la zona que estemos consumiendo es el contenido de las grasas.

La parte del cerdo que menos aporta grasa es el lomo, ya que en realidad tiene aproximadamente el 3%. Es fácilmente digerible para el organismo y contiene muchísimos nutrientes. La carne de cerdo tiene un alto valor nutricional ya que aporta una media de 43 gramos de proteínas por cada 100 de carne magra. Su contenido de grasa es mucho menor de lo que la gente cree: apenas un 9% del contenido. También se debe tomar en cuenta las vitaminas que aporta este tipo de carne: niacina, riboflavina, vitamina B12, tiamina, así como también alto contenido en minerales como fósforo, magnesio, hierro, zinc, etc. los cuales son sumamente necesarios para los biorritmos corporales y procesos bioquímicos sanguíneos y musculares.  

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